| esús
envío a los discípulos en una misión; ellos
a su vez enviaron a otros; dos mil años más tarde
todavía los misioneros son llamados y enviados. La misión
es una historia de personas de fe que están ardiendo con
el amor de Dios. Los padres columbanos tienen el privilegio de haber
sido parte de esta historia. Nuestra historia es de misioneros de
notable fe y valor.
Muchos han sufrido, algunos han muerto por su fe (unos 23) y todos
se han dedicado a servir a las personas a quienes han sido enviados.
La historia continua: hay más capítulos que quedan
por escribir, capítulos que incluirán las vidas de
generaciones futuras de misioneros.
En las siguientes lineas de este artículo, presentare los
orígenes de los Padres San Columbano, nuestro apostolado
presente y nuestros sueños para el futuro. Te invitamos a
sentarte y leer a gusto. Nuestra oración es que puedas unirte
a nosotros para ser misionero de la manera que tú puedas.
Por el bautismo todos somos misioneros. Cada uno de nosotros vive
su labor misionera de diferente manera.
Me gustaría empezar expresando mi gratitud a todas las personas
que nos han transmitido el espíritu misionero a nosotros.
Les damos las gracias a los pioneros Columbanos quienes, como verás
las lineas que siguen, sufrieron mucho para proclamar el mensaje
del evangelio. Lo que siempre me ha impresionado de ellos es el
sentido de humor y humildad.
Pudieron lograr tanto especialmente por el apoyo de nuestros benefactores
que ofrecieron oraciones y sacrificios para el éxito de sus
labores.
Hace poco solamente, ocurrió que escuche de una tía
mía en Irlanda, que la caridad favorita de mi bisabuelo era
la obra misionera de la Misión de Maynooth en China. |
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Ese era el nombre original de los columbanos. El no tuvo muchos
bienes terrenales, pero personas como él, y como tú
que nos has mantenido en la brecha.
Este artículo es un tributo a todas estas personas y especialmente
a las familias de las que venimos los Columbanos.
Nuestra familia ha crecido en número y diversidad a través
de los años. Las personas con quienes laboramos en países
de misión se han vuelto ellos mismos mucho más misioneros
en años recientes. Hoy en día se unen a la misión
de los sacerdotes, seminaristas y laicos Columbanos de casi todos
los países en donde hemos trabajado.
En el umbral de este milenio, es hora de aceptar el desfío
del Papa Juan Pablo II, que dice en Redemptoris Missio, su encíclica
sobre la Actividad Misionera: “veo amanecer una nueva
época misionera, que llegara ha ser un día radiante
y rico en frutos, si todos los cristianos y en particular los misioneros
y las jóvenes iglesias responden con generosidad y santidad
a los requerimientos y desafíos de nuestro tiempo.”
Por lo tanto, nuestro mandato para el futuro es claro.
Te invitamos a unirte a nosotros de la manera que tú puedas.
Hay muchas formas de ser misionero, desde abstenerse de un postre
una vez al mes y orar por las misiones, hasta apoyar la misión,
hacerte un misionero laico o un sacerdote misionero.
Nos encantaría saber de ti y de cómo quieres unirte
a nosotros en la misión.
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