Misioneros Columbanos



uando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante de un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio; en ese momento, no sirve de nada fingir que no pasa nada, ni disculparnos diciendo que aún no estamos preparados.

El desafío no espera. La vida no mira hacia atrás.

Paulo Coelho

 

ace cuatro años los Columbanos aquí en Lima, decidimos animar a nuestros colaboradores parroquiales a trabajar como misioneros en lugares alejados del país. Invitamos a los catequistas, agentes pastorales, coros y miembros de los distintos grupos a ofrecer tres o cuatro semanas de su vida evangelizando en distintas parroquias de la sierra o provincias, también a apoyar las capillas más lejanas de las parroquias enormes del Cono Norte.

Al principio viajaron 5 ó 6 personas a la parroquia de Yanaoca - Cusco a cargo del sacerdote Columbano Pablo Prendergast. Aunque la mayoría allí hablan quechua, los costeños se hicieron entender en los pueblitos y caseríos donde iban. Los once estaban tan contentos por la acogida que recibieron y por el gozo de poder anunciar el Evangelio a campesinos hambrientos de la Palabra de Dios, que nos rogaron permitirles volver el año siguiente.

Su entusiasmo contagió tanto a otros que los escucharon en sus parroquias, que otras 101 se ofrecieron para ir de misioneros al año siguiente. Esto me causó un dolor de cabeza. ¿a dónde enviar 20 grupos? Con la ayuda del P. Juan O'Connell y de Alicio Domínguez, pudimos contactar 15 párrocos en distintos lugares del país que quisieran su ayuda evangelizadora.

Y ¿Qué hacen durante el tiemno de misión? Viven en un pueblo o caserío, donde (el párroco indica) los vecinos los alojan y alimentan. Los misioneros visitan los hogares y animan a las familias a vivir su fe. Preparan a los chicos y jóvenes para el bautismo, o la Primera Comunión y parejas para casarse. Les enseñan los Rezos si es necesario, el Rosario cada noche, a cantar himnos y a preparar celebraciones bíblicas semanales. Una herencia que esperamos dejar en cada pueblo es que celebren cada domingo la Palabra de Dios, en ausencia del sacerdote o catequistas. El anuncio de la Palabra también alimenta la fe. La gente cuenta que la fiesta y la misa patronal anual no les basta.

Otro aspecto muy positivo de la estadía de estos misioneros es que los que viven alejados se sienten apoyados en su fe, sorprendidos y agradecidos que "desde la capital la iglesia se recuerda de nosotros". También se sienten confirmados en su fe porque las visitas o presencia de las sectas les confunden o desorientan, (hasta causan división entre las parroquias y los fieles).

 

i tu mano y la mía se entrelazan y se ayudan, son manos llenas de fortaleza. Tu mano sola es débil. Mi mano sola es débil. Pero juntas son fuertes.

Si tu mano y la mía se estrechan en fraterno abrazo son manos hermanadas en un mismo proyecto de vida.

Si tu mano y la mía se unen, serán manos amigas y no manos extrañas que mutuamente se hieren.

Si tu mano y la mía se abrazan, se hace puente por donde el uno pueda caminar hacia el otro.

Si tu mano y la mía se unen, se hacen manos de compromiso y solidaridad.

C. Sobrado

Durante el año preparamos a los misioneros, reuniéndolos una vez al mes. La formación atiende lo básico como asegurando que cada uno sepa de memoria las oraciones comunes, el Rosario, técnicas de dinámicas de grupo, himnos, cómo manejar la Biblia en conjunto con un catecismo breve, cómo conducir una paraliturgia y la necesidad de una vida de oración personal. Todavía hay mucho por hacer pero poco a poco avanzamos.

Gracias a la ayuda de benefactores Columbanos, podemos dar a cada misionero no sólo sus pasajes, de ida y vuelta y una pequeña bolsa de viaje, sino también los materiales necesarios (folletos, libros de himnos, con cassettes y plumones) para facilitar su labor en los caseríos. Gracias a Dios no hubo accidentes de tránsito ni enfermedades graves.

Esperamos continuar esta iniciativa tan positiva que ayuda el anuncio del Evangelio en lugares remotos y que despierta y facilita en tantas personas el llamado misionero de Jesucristo: "Vayan y anuncien el Evangelio a todos los pueblos".

Padre Mario Carthy.

 
Hecho con Amor... Hecho en el Perú
     

SAN MARTÍN DE PORRES

 
 

MUNDO COLUMBANO

 
Australia
Chile
USA
Korea
Filipinas
Irlanda
Nueva Zelandia
Brazil
China
Fiji
Gran Bretaña
Japón
Pakistán
Taiwan
   

LIBRO DE VISITAS